lunes, 25 de mayo de 2015

Recuerdos de mamá en la creación de Gustavo Soto

De la danza al drama 








Escribe: 
Alvarez Castillo


  En dos ocasiones, durante el año pasado, hemos presenciado estrenos de este joven e inquieto coreógrafo porteño: Gustavo Soto.

  Las críticas pueden visitarlas en:



  Haber presenciado en un lapso breve esta tercera creación de Soto nos permite evaluar diferencias con las anteriores y, si se quiere, percibir la profundización dentro de su estética de lo íntimo, cobijado en el recuerdo y su melancolía. Y apreciar además que la danza, a través de la historia que se nos relata, se abre a una propuesta más cercana a lo teatral, sin por ello extraviar su esencia en este entrecruzamiento de géneros y lenguajes artísticos.
 

  Es acertada la elección de los integrantes del espectáculo. Los roles parecen haber sido pensados para ellos. Los cuadros, como episodios sesgados de una gran historia, expresan características de cada uno de ellos, y los modos en que la relación obliga o intenta acallar lo genuino que a cada uno hace ser quien es. Y –al menos en nuestra particular mirada– flota en la obra la visión de la muerte como transformación. Lo que queda atrás es lo que permite la metamorfosis. Los recuerdos de mamá –mamá misma– deben dar lugar a otro presente.



  La obra se da en la Sala Teatro El Popular, en Chile al dos mil; una excelente sala que prestigia a los autores e intérpretes argentinos.



Sinopsis de Prensa:

Trío de movimiento, donde los recuerdos de hijos estarán presentes, acompañado por música de autor y objetos cargados de significados…




Sobre la obra:

Soto presenta un nuevo trabajo inspirado en los recuerdos vividos con su madre.
En este trabajo la elección de los intérpretes-bailarines se basó en una situación común a todos, el fallecimiento de sus madres. Utilizando los sentimientos que derivan de esos recuerdos como eje generador para la composición de movimiento.
La nostalgia, la complicidad, la alegría y la muerte, estarán presentes en “Recuerdos de Mamá”.



Ficha Técnico-artística:

Intérpretes: Viviana E. Vásquez, Romina Alaniz, Fabricio Flores.
Fotografía: Martín Raviolo.
Diseño Gráfico: Alejandro Elizondo.
Música: Zíngara y La piu mas bella del mundo de Nicola Di Bari, Muñeca Rota de Valeria Linch, Varoleur de Segur Ros y Black Lake de Bjork.
Composición coreográfica, vestuario y dirección general: Gustavo Soto.



TEATRO EL POPULAR
Chile 2076 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
TELÉFONOShttp://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.png 2051-8438
Web: 
http://www.teatroelpopular.com.ar
Entrada: $ 100,00 - Domingo - 18:00 hs - Hasta el 28/06/2015 



viernes, 22 de mayo de 2015

Una obra en deconstrucción de Chejov

Tres Hermanas 
obra de 
Alejandro Genes








Escribe: Alejandro Miroli


El teatro de Chejov aborda el recambio social propio de la muerte de los viejos propietarios rurales, el ascenso de nuevos actores que se enriquecen y que pueden tomar bienes que antes les estaban vedados –la emancipación de los siervos se remonta a la reforma del zar Alejandro II en 1861– y los hijos e hijas que tienen que tomar decisiones sobre propiedades heredadas. En lo que hace a las hijas debemos agregar que están socialmente incapacitadas para esa tarea, que descansan en los varones, sean estos: hermanos, novios, demás parientes.


En esta versión se aliviana la obra, se hace una ambientación actual pero la promesa de deconstrucción parece extrema, lo que es un drama rural ruso se torna un drama familiar en la región pampeana. No más. Roles y expectativas expuestas por los personajes no varían mucho, ni se intenta una modificación radical de la trama original.


Tres hermanas, un hermano y una cuñada –y un puntero y un agente inmobiliario– desencadenan el pequeño drama de deseos latentes e incumplidos, de una sexualidad apenas insinuada e incapaz de exponerse y, sobre todo, de agentes que son incapaces de tener una voz que las exprese y una voluntad propia.

Ese espacio, la casa paterna, que tiene que venderse pero que no hay precio –el mercado está opaco– y finalmente la casa está hipotecada para tapar deudas de Lucas –el hermano varón y puntero político del alcalde de la región. Un conflicto de intereses muestra la lucha modernidad –la red de gas que tiene que controlar el ingeniero– y los políticos locales –el alcalde que manda a Lucas a sabotear la obra de instalación del gasoducto.

La puesta toma un riesgo: Francisco Ramallal lleva adelante los tres papeles masculinos, con un mero cambio de corbata o de color de prenda, y los tonos y caracteres de los personajes no se diferencian mucho. Ello puede ser visto como una decisión del director, de poner los personajes masculinos como planos e intercambiables, que sea cualquiera su carácter no afectan los deseos y las infelicidades que trasmiten las hermanas. Esa idea puede reforzarse con el único rol proactivo, capaz de tomar decisiones, de empujar sucesos: la mujer de Lucas –anticuaria– que va tomando zonas de la casa, invadiendo la voluntad de las hermanas que se quedan impávidas ante el dominio que va ejerciendo Noelia. Y en ese sentido Ligüen Pires (Mara), María Florencia Horak (Elena) y Camila del Río (Inés), trasmiten la sensación de impotencia, frustración y deseo reprimido, de dejarse llevar sin intervenir en los acontecimientos.

La escenografía mínima, sugerente más que cargada, el vestuario y la iluminación son correctos.

En la presentación de la obra se menciona “Un drama impregnado de sutileza y lirismo en el que se retratan las penas, las esperanzas y las ilusiones frustradas de una familia burguesa de los años ´70.” Pues poco tiene que ver el carácter burgués o no con lo que la obra nos propone.  La malicia de un agente que aprovecha la debilidad y carencia de reacción de otros, cruza las clases sociales, la frustración sexual y el medio rural aplastante, también. En ese sentido la obra presenta un conflicto humano clásico, sin que la materia sociológica agregue casi nada.


Sinopsis de Prensa:
Un drama impregnado de sutileza y lirismo en el que se retratan las penas, las esperanzas y las ilusiones frustradas de una familia burguesa de los años ´70.
Basada en Las tres hermanas de Antón Chéjov, esta obra, escrita por Alejandro Genes y dirigida por Roberto Lachivita, pone el foco en la cotidianidad de una familia burguesa en decadencia, imprimiendo una mirada nueva al clásico ruso, pero conservando, a su vez, el espíritu del original.

Tres hermanas en un pueblo de provincia. Su más grande deseo: volver a la capital, para ellas, todo un símbolo de bienestar.
Tres mujeres atrapadas por la nostalgia, aplastadas por el pasado y por una realidad que se lo lleva todo, ante la ofensiva de la mujer de su hermano.


Asistencia de Dirección: Melany Mosquera y Lucas Marenco
Producción Ejecutiva: Julieta Fajardo
Música original y Diseño Sonoro: Mirko Mescia
Diseño de Iluminación: Claudio del Bianco
Diseño Escenográfico: Gina Michienzi
Realización Escenográfica: Pablo Calmet
Diseño de Vestuario: María Laura Voskian
Diseño Gráfico: Nahuel Lamoglia
Fotografía: Gonzalo Cortés
Asistencia de Diseño Sonoro: Julián Pineda.

Notas y acreditaciones: Andrea Feiguin
11 5062 1635


sábado, 16 de mayo de 2015

Síntoma, obra ganadora de Teatro x la Identidad 2014

Una mirada 
sobre las consecuencias 
del Proceso 
por Guillermo Salz




Escribe: Alejandro Miroli



La larga sombra de los efectos del Proceso llega hasta el presente y el teatro, como otras expresiones artísticas, han hecho un inmenso esfuerzo por presentar –en cada lenguaje posible– sus consecuencias en toda la sociedad.


Leonardo, paciente de un psicoterapeuta –el Doctor– usa la declaración de suicidio como un norte flotante, que se desplaza de sesión en sesión psicoterapéutica como un recurso inconsciente para romper la cadena familiar de los Leonardos. Ésta aparece como un mandato impuesto por su padre militar, quien se llama Leonardo y que es hijo de un Leonardo –y que piensa que trasmite el destino a su hijo de ser padre de otro Leonardo. Esta cadena del nombre opera como una sujeción de la cual nuestro Leonardo puja por salir, de la que tiene una vaga intuición que no le es propia.



Esa insatisfacción se muestra en su actitud ante el juego, juega una secuencia de números siempre fija: “1-2-3-4-5”, pero no los recuerda y rompe el cartón de juego sin mirar si su jugada fue premiada, de ese modo se sustrae de la vida, y ejecuta un suicidio simbólico, que declara postergar como una posibilidad siempre a la mano.

Toda la escena se juega en la sesión terapéutica, en la que interviene la esposa: Eva, quien narra el hecho –secreto de familia– que Leonardo es un niño apropiado por un militar, quien lo inscribe como hijo propio y quien la amenaza para que no se lo haga saber a él nunca.


El final parece inverosímil, pues muestra a alguien que sale de una amnesia selectiva profunda, casi por un acto de voluntad, casi instantáneamente cuando le vuelve la memoria de los rostros que lo acompañan en un viaje imaginario que le venía invadiendo su imaginación.

Y el tono general de la obra padece de una cierta linealidad temática, como si fuera aún necesario hacer un arte de coyuntura, casi pedagógico. El tiempo pasado, las múltiples dimensiones que fuimos viendo del llamado Proceso, permitirían una trasposición teatral más arriesgada, que pudiera abrir calas en aspectos más sutiles que la mera cuestión de la denuncia del apropiador perverso.

La escenografía –un consultorio psicológico– es correcta, y la iluminación acierta en acompañar los estadios dramáticos de Leonardo. Las actuaciones de Hugo Dezillio y Viviana Suraniti son correctas; por su lado Gustavo Oliver como Leonardo caracteriza adecuadamente la furia y los cambios de ánimo que expresa su personaje, y tiene tal vez el mayor compromiso dramático.


La obra de Guillermo Salz fue ganadora del Concurso de la 14ª Edición de Teatro x la Identidad 2014, con un jurado compuesto por: Gilda Bona, Luis Cano, Claudio Da Passano, Teresa Gatto, Mauricio Kartun, Román Podolsky, Sergio Rower y Martín Salazar.

Ficha técnico artística:



EL CRISOL
Scalabrini Ortiz 657 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Web: http://www.crisol.org.ar
Entrada: $ 100,00 / $ 80,00 - Sábado - 21:00 hs 


viernes, 1 de mayo de 2015

Niño en azul de Carlos Mathus

Estreno en 
el Teatro Empire




Escribe:
Alvarez Castillo



  Esta obra, que acaba de estrenarse en el Teatro Empire, plantea algo difícil de llevar a escena, la personificación de un autista y la relación –entrañable, por cierto– que crea con él la mujer que lo cuida y vela por cada instante de su existencia. A esto se suma lo que aparece denominado como coro, ideado por Carlos Mathus –ese legendario creador y director de La lección de anatomía. Este coro es un grupo variopinto integrado por cinco seres de distinta pertenencia. Ajenos a lo que sucede en escena, desde las gradas a un margen, por momentos hacen ruido con respecto a la historia central en el relato de sus vivencias y sus juicios sobre la realidad.

  La estructura de la obra, teniendo en cuenta lo arriba comentado, es particular. Existe un natural contrapunto entre ambos ámbitos que el espectador intenta relacionar. Un juego por cierto que puede dar frutos como propuesta teatral y no deja de lado lo experimental en teatro, más allá de remontarse en su noción básica al mismo teatro griego.

  Las actuaciones son convincentes, atentas a lo que permite el texto. Así también el vestuario, la escenografía y la puesta general de la obra.




Sinopsis de Prensa:

Carlos Mathus  nació en Rosario (Argentina) donde realiza estudios de música, cine, fotografía, teatro, entre otras disciplinas. En 1965 se radica en Buenos Aires, realizando una frondosa actividad profesional en todos los campos relacionados con su labor. Desde que comenzó su carrera ha participado en más de 150 títulos de Teatro, Ópera, Danza, Pantomima, Shows Musicales, Radio y TV.


Desde 1976 hasta 1986 se radica en Brasil, desde donde viaja a otros países a presentar sus trabajos, volviendo a radicarse en Buenos Aires en 1987, donde continúa trabajando.  Además de sus propias obras, ha dirigido piezas de los argentinos Defilippis Novoa, Gregorio de Laferrère, Armando y Enrique Santos Discépolo, Ellio Gallipoli, Alfonsina Storni , Abelardo Arias y Nicolás Olivari, entre otros. También ha traducido y puesto en escena piezas de autores extranjeros, como Eugene Ionesco, Arthur Adamov, René de Obaldía, Michel de Ghelderode, Dino Buzzati, Jean Cocteau, George Perec, Dacia Maraini, Truman Capote, Timochenko Whebbi, Roberto Athayde, Charles Ludlam, Michel Azama, Denise Chalem, Ricardo Prieto, Jean Tardieu, entre otros. Representó a la Argentina en varios Festivales Internacionales como los de Nancy (Francia), Palermo (Italia) y Graz (Austria) con piezas de su autoría. Su nombre está ligado indefectiblemente a su obra "La Lección de Anatomía", un éxito fuera de lo común por haber batido los records de permanencia en cartel y de cantidad de espectadores en cinco países.



“Niño en azul" son dos obras dentro de una.
La primera fue concebida como la “realidad”, o como una percepción de la misma, representada por el día a día de un niño autista y su niñera, quienes establecen entre sí una relación de subconsciente utilitarismo afectivo, en el cual se reinventan el uno al otro como un imaginario motor existencial.


Ésta es, al mismo tiempo, contrarrestada por una “realidad paralela” que reivindica el comentario, la crítica y, por qué no, la burda representación de su antítesis. Personificada mediante un varieté de arquetipos un tanto grotescos de nuestra actualidad, logra establecer una única obra de teatro que nace en el centro, en el perfecto equilibrio o desequilibrio de estos dos mundos.




Es precisamente ahí donde se sitúa el público, en medio de éstos seres diversos y dispersos, seres que han creado una realidad paralela para sobrevivir en el mundo, olvidándose incluso de sí mismos.


Ficha Técnico- artística:

Autor Carlos Mathus
Elenco:
Ruby Gattari (Aída)
Thomas Escobar (Niño)
Integrantes del Coro:
Antonio Leiva
Charlos Distéfano
Pablo Cabé
Patricia Galotta
Nonnel Nhoj
Vestuario: Anna Rocchi
Realización: Beatriz Pertot y Jorge Maselli
Escenografía: Maximiliano Canosa
Diseño Gráfico: Diego Junco
Prensa: Laura Castillo
Asistencia de dirección: Lorena Díaz
Asistencia de producción: Pablo Arévalo

Dirección: Carlos Mathus


domingo, 19 de abril de 2015

Fábrica de chicas, una obra de Osvaldo Peluffo

Escribe: Alejandro Miroli 



Estrenada en el 2013 y repuesta en el 2015, en otra sala y con cambio de elenco –Anabel Ferreyra reemplaza a María de la Paz Perez en el papel de Esther– Fábrica de Chicas es una obra sobre la condición femenina: en las relaciones laborales –con la presencia ausente de un personaje que sólo es mentado en las conversaciones con su amante, y que por ello logra convocar la envidia de las mujeres presentes–, en las relaciones de subordinación y compañerismo –cuando Esther es la jefa de Alma y al mismo tiempo oficia de confesora y consejera– y sobre las relaciones familiares cruzadas por la violencia de género en el caso de Alma y el destino de mujer infértil en el caso de Esther.


Ello permite contextualizar la información que aparece en las gacetillas y en la comunicación que ofrece la compañía que monta Fábrica de Chicas, que la presenta como una obra sobre la violencia de género. No, la violencia de género está, pero también la violencia laboral, también la violencia de la represión sexual, también la violencia del poder, también la autoridad –una cámara que observa como el Gran Hermano orwelliano y que impone el punto de mirada masculino, un punto jerárquico, que deja fluir la conversación hueca o la competencia minúscula, mientras se cumplan los objetivos. Y la violencia de género –los golpes y abusos que sufre Alma y que sistemáticamente niega, dando una versión que exculpa sistemáticamente a su marido– que es emergente de las condiciones personales de los personajes: es la capacidad de negación, es la rutina de la maternidad impuesta –cuando Alma se embaraza de su marido sin decirle y fantasea con que él necesita un hijo que sería la prenda de pacificación de su carácter violento.


Ambas actrices desarrollan una actuación atrapante: los cambios de ánimo, la tensión contenida ante la eterna cámara vigilante, la tensión y celos que fluyen de Esther hacia Alma, las escenas en las que una trincheta –una herramienta de trabajo en una sección de embalaje– se convierte en un instrumento que contiene la tensión, cuando cada una de ellas lo toma con fuerza, la desplaza y la mira.


La puesta material está correcta, las actrices tienen sus uniformes de empleadas de embalaje, los embases que montan permiten ver el trabajo material en acto, la iluminación y el mobiliario mínimo acompañan la ambientación laboral.

El texto, en cambio parece recostarse sobre figuras tópicas: la mujer negadora, la envida del embarazo. Especialmente el caso de Alma parece el más predecible, tal vez fijado en alguna visión de la perspectiva de una mujer en tiempos en los que ni la psicología ni el derecho ni la legislación recogían la demanda de contención y castigo a esa fenomenología del dolor. Por lo contrario, en las violencias laterales, en aquellas formas que concurren en personajes dolientes, incapaces de salir de sus rutinas alienadas es donde la obra tiene sus mejores logros.



Un comentario final sobre la sala; esta sala está montada en un subsuelo al que se accede por una escalera metálica, pero las butacas están todas al piso, sillas alineadas unas tras otras, con la incomodidad de los ángulos cegados por los espectadores que se sientan en las primeras filas. El teatro puede ser un esfuerzo de pura voluntad, pero para sacarlo del amateurismo es necesario cierto enfoque profesional: una sala de teatro sin gradas no se diferencia de una estudiantina en un living casero. Es imperioso agotar la imaginación y creación para darle cierta distribución espacial a las butacas, y que éstas sean lo más cómodas posibles y que retengan al espectador.



Gacetilla de Prensa:

Fábrica de Chicas aborda la temática de la violencia de género. Mujeres expuestas, sometidas, juzgadas y controladas que nos muestran, con su cuerpo, su propia historia. Un espectáculo que se propone reflexionar en torno a la histórica cultura machista y sus consecuencias, tanto a nivel subjetivo como social.
Sinopsis // Alma y Esther, son dos empleadas de una fábrica que día tras día, trabajan juntas en un espacio cerrado, ambas arman, empaquetan y atan cajas de cartón. Dos mujeres enfrentadas a lo más profundo de su deseo; esclavas de sus propias pasiones. Dos hombres que marcan sus vidas, dejando en sus cuerpos huellas indelebles.
"Tuve la fortuna de ser criado por una abuela campesina quien caló muy hondo en mí. Desde chico tuve una mirada aguda sobre la temática. Escribir esta obra fue, para mí, un fluir de conciencia. Una catarsis en todo su esplendor. Producir desde las entrañas. Además, me he dado el lujo de dirigirla, que es otro universo. Y lo más importante: no podría haber realizado este ritual de reflexión y denuncia sin el compromiso y talento de Anabel Ferreyra y Verónika Ayanz Peluffo, dos actrices que despliegan con su cuerpo sensible la ceremonia secreta que implica Fabrica de Chicas", Osvaldo Peluffo.

Ficha técnico artística:


TEATRO EL DAMERO
Dean Funes 506 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 2060 - 2278
Entrada: $ 120,00 - Sábado - 21:00 hs