lunes, 24 de marzo de 2014

Estocolmo mon amour, y el otro lado del espejo

Escribe: 
Alvarez Castillo   



La sinopsis que nos ofrece el Grupo PIVOT, alcanza para darnos cierta idea sobre el argumento de esta obra de Marc Egea. 


"Estocolmo mon amour es una comedia sobre un grupo de maestros que, empujados por la codicia y el deseo del dinero fácil, deciden cometer un secuestro. La jefa máxima de la operación reúne a los secuestradores para informarles que han secuestrado a la persona equivocada. Hay que proceder, por lo tanto, a la liberación de la rehén.
Pero la impericia de los captores hace que se cometa otro gran error…
Se desencadena entonces un conflicto que pone al descubierto las tragicómicas miserias de los secuestradores.”



El trabajo sobre dos perspectivas de la acción, una vuelta de tuerca que
podemos denominar la otra mirada, donde se presentará el síndrome de Estocolmo –del que recibe el nombre la obra– en clave romántica, es una interesante experiencia que tiene en la literatura antecedentes importantes, y no sólo “El cuarteto de Alejandría” de Lawrence Durrell.


Estocolmo mon amour es una comedia a un mismo tiempo policial y romántica, que crea complicidad en el espectador. Éste sabrá, llegado el momento, más que los mismos actores que están en el escenario, por esa visión del otro lado de la cortina que presenta el texto. Allí se desnuda la realidad que sugiere la primera parte

El lenguaje coloquial en el que se narra la historia, las palabras que ocultan inicialmente el secuestro (la liebre), o los apodos que intentan enmascarar a estos amateurs de delincuentes, junto a otros elementos que riegan la obra, ayudan a que lo humorístico y la actuación de los actores, no den pausa en la atención. El espectáculo tiene una lograda dinámica desde el inicio hasta el fin.


El grupo presenta una actuación y ensamble convincentes, siendo los puntos más altos –a nuestro parecer– los trabajos de Marianela Quevedo y del Daniel Di Rubba, quien merece una distinción aparte por su dirección y adaptación de la creación de Marc Egea, un joven y contemporáneo dramaturgo catalán, homónimo del músico y compositor, especializado en la zanfona.



Mención aparte merece Mirta Vacalebre, una verdadera capocómica, quien ya nos ha sorprendido excelentemente con su intervención en otra adaptación y dirección de Daniel Di Rubba, Mujeres jubilosas, (http://arteenbaires.blogspot.com.ar/2012/07/mujeres-jubilosas.html). En esta obra también es la última en aparecer. Interesante coincidencia, porque su energía sobre el escenario moviliza el elenco. 


En la función a la que asistió Arte en Baires (1), el papel de Sandra, en suplencia de la actriz titular, lo cubrió satisfactoriamente Lucía Espósito.



En nuestra síntesis, el grupo PIVOT da muestras de solvencia en su trabajo y producción. El imprevisto señalado de la función del 7 de marzo, a la que asistimos, y la normalidad en la representación de la obra, son una clara señal de lo que decimos.


      (1)   7 de marzo de 2014.

Ficha de la obra:

Grupo PIVOT
Bea    Liliana Gallo
Javier     Daniel Di Rubba
Víctor     Pablo López
Sandra     Antonella Tiravassi
Señora X    Adriana Gallo
Ale    Mirta Vacalebre
Natalia     Marianela Quevedo

Abajo del escenario:
Nacho Ramos     Actor Suplente y asistente
Lucía Espósito     Actriz Suplente y asistente 

Autor: Marc Egea
Dirección Y adaptación: Daniel Di Rubba

Duración del espectáculo en minutos: 90 minutos

Teatro Porteño (Corrientes 1630):
Funciones Viernes 20.30 hs., 
desde el 07/03/14 al 25/04/14.
www.teatroportenio.com Tel: 011-4372-5474     


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