jueves, 24 de julio de 2014

Niños en Tinieblas

Adam de la Halle
renace en
Buenos Aires 





Un infantil distinto



Escribe:
Alejandro Miroli


El miedo infantil, el miedo nocturno es tal vez la experiencia más antigua de la humanidad, y las historias, los personajes y las narraciones fueron las formas en que ese miedo se aventaba, con mundos que iluminaban la incertidumbre de los niños, con agonistas y antagonistas, cuyo conflicto traía a los niños a un mundo común.


Achucha intenta conjurar el miedo que producen en Luciana y Leandra el arribo de dos desconocidos, sin nombre, sin lugar, sin rumbo, como reconoce uno de ellos: “Uf! ¡Si nadie nos conoce, entonces no somos nadie!”; para ello intenta aquietar el desconcierto de las niñas: La solución está en la historia. Eso es lo que debo lograr, que estos dos locos vuelvan a su historia, al sitio de donde salieron”.


“Niños en Tinieblas” –ésta nueva obra de Alvarez Castillo– narra cómo los desconocidos recobran su sitio y cómo el miedo de las niñas se conjura, cuando aquellos desconocidos adquieren un nombre y el cuadro se completa.


“Niños en Tinieblas” –ésta nueva obra de Alvarez Castillo– narra cómo los desconocidos recobran su sitio y cómo el miedo de las niñas se conjura, cuando aquellos desconocidos adquieren un nombre y el cuadro se completa. Y en este ejercicio, “Niños en Tinieblas” es teatro dentro del teatro: la historia que repone la abuela Achucha, ejerciendo la magia, es un fragmento del Jeu de Robin et Marion”, una pastoral cómica que cuenta como Marión evita los coqueteos de un caballero y se preserva para Robin. Un texto de Adam de la Halle que vivió aproximadamente entre 1237 y 1288, considerado uno de los precursores de teatro medieval y de la ópera cómica.


Así la abuela Achucha logra aventar el miedo que surge de la ignorancia, y de la incertidumbre, lo que reconoce Leandra: “Es por aquello de lo que nada sabemos... No hace falta mirar hacia atrás”.


Al poner nombre y dar una historia, los personajes desconocidos y sin rumbo, se vuelven familiares, y esta familiaridad y lugar despeja todo temblor.

La puesta de asume con sobriedad el riesgo que presenta el teatro dentro del teatro, un recurso expresivo que introduce cierta complejidad en la línea dramática, y lo hace en una pieza de teatro infantil. Y los actores exhiben seguridad en sus parlamentos, acompañados de un vestuario adecuado y de elementos de imaginería infantil.


Hay una tensión en la puesta, que proviene de la propia obra. Un texto intenso, que exige cierta atención, junto con una imaginería y marcación teatral propia de un público más menudo, más presto a gestos, colores e inflexiones de voz que a la palabra. Y contra la coexistencia, en ambos conspira una dicción que en algunos momentos es muy rápida, como acelerando la acción –especialmente en el caso de Achucha, el personaje que abre y culmina los mundos de las niñas y los desconocidos, con el mundo de Robin y Marión–.


En la segunda parte de la obra, desde el momento en que entra el Caballero, cantando en su cabalgadura, sería deseable alguna mediación musical de época, que atempere el ritmo de la obra.

El final aúna a todos los personajes cuando reconocen que El miedo se espanta. /Aprende de Achucha, /De Luciana y Leandra, /Y canta junto a nosotros/ Esta canción./La noche y el lobo/Son un derroche/De la imaginación.”
Una obra infantil con temas clásicos –el miedo, la luz, el tener historia bien concebida, en una puesta ajustable, puede ser un buen paseo en tiempos de chicos cibernéticos.


Sinopsis según Prensa:

Achucha es una abuela que intenta calmar el miedo nocturno de sus nietas Leandra y Luciana pero la llegada de dos personajes perdidos, en busca de su historia exigirá a Achucha una ocurrente solución: "contar una historia que espante el miedo y a la vez de nombre a estos señores que ni saben cómo se llaman"; es entonces que la abuela decide acudir al maravilloso mundo de la representación dramática, es decir, al teatro, para dar vida a "El Juego de Robin y Marión". Mediante esta parodia de la pieza pastoral francesa, echará luz a las tinieblas nocturnas de estas niñas temerosas y devolverá, a los personajes perdidos, su identidad. 



"Niños en tinieblas" es una obra de meta-teatro. Una obra de teatro que contiene dentro de sí la creación de otra obra de teatro. Los niños podrán ver en esta pieza cómica el sentido poético de la teatralidad y el nacimiento del hecho creativo y de este modo comprender que en la imaginación está el origen de los miedos pero también el de maravillosas historias. "Niños en tinieblas" apuesta al mundo de la literatura y del teatro como posibles mundos de fascinación infantil.

Video explicativo:, tomado de los ensayos:

Ficha técnico-artística: 




Fragmento grabado por el público: 


SALA EL ÓPALO
Junín 380
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4951-3392

Web: 
http://elopaloteatro.blogspot.com.ar/
Entrada: $ 60,00.-
Domingo y Sábado - 16:30 hs 

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