sábado, 6 de septiembre de 2014

Don Giovanni en Buenos Aires Lírica

Provechosa sociedad 
entre 
Prudencio
y Lombardero







Escribe:
Alvarez Castillo



“El 29 de oct. se puso in scene mi ópera D: Giovanni, y por cierto con el más   clamoroso éxito –ayer se representó por 4 Vez/: y por cierto en mi Beneficio.”

Fragmento de una carta de Mozart a Geoffrey de Jacquin,
fechada en Praga el 4 de noviembre de 1787.


En el Ciclo de Ópera de este año, Buenos Aires Lírica nos ofreció para fines de agosto una serie de funciones de “Don Giovanni”, este dramma giocoso u ópera buffa. Y la puesta y dirección, sumados los músicos y el elenco en pleno, han estado a la altura de la misión, entregándonos un espectáculo para el recuerdo.

Una obra que supera los dos siglos desde su estreno, continúa entusiasmando al público más variado. No podemos ser indiferentes al equilibrado, al tiempo que logrado, libreto de Lorenzo Da Ponte y la música de este genio llamado Mozart. Desde ese 29 de octubre de 1787, se han sucedido puestas en escena con infinidad de concepciones estéticas –recordemos que es una de las diez obras más representadas– y en esta post-modernidad, como sucede para todo aquello que en arte puede denominarse “clásico”, se han intentado una pluralidad de interpretaciones. Algunas con más suerte que otras. Éste es el destino histórico de la segunda ópera que Mozart estrenara en Praga, con igual o mayor éxito que el obtenido con “Las bodas de Figaro”.


La crítica especializada ha calificado como excelente el trabajo liderado en la Dirección musical por el Maestro chileno Pedro Pablo Prudencio y también a la innovadora puesta en escena de Marcelo Lombardero, sin escatimar elogios al resto de los artistas convocados. Sin extendernos en esto, hacemos mención que Jorge Aráoz Badi, desde su columna en La Nación, nos habla de un memorable Don Giovanni. No está en nuestra capacidad ni conocimiento detenernos en las cuestiones musicales ni operísticas, nos limitamos a consideraciones como las expresadas inicialmente y algunas otras apreciaciones.


Es una representación que ha atendido a la faz más teatral de esta ópera; ópera ligera de por sí y no por ello menos dramática. Si bien consideramos que mucho de lo que propone la puesta solicita un elenco joven, en especial un cuerpo de baile apropiado. La coreografía tiene su punto más alto en la presentación del ballet femenino que acompaña la escena de la cena final. Transparencias y conjuntos negros, movimientos sensuales, trasmiten erotismo y voluptuosidad. A diferencia de los méritos de este cuadro, en el final del primer acto se acentúa en demasía el vodevil montado en escena –por momentos, en el límite de lo bizarro– en desmedro de la gravedad general de la obra. Un clima disoluto que hace un guiño a nuestra sensibilidad contemporánea.


En esta línea de análisis, consideramos que la televisación, en la aparición final del Comendador, resta dramatismo. Es innovadora, pero para la recepción de la obra es pérdida, no ganancia.


Elogiamos lo técnico y lo tecnológico. El uso de pantallas LED y el trabajo, merced a este recurso, de dos niveles –con sus variaciones escenográficas, climas y ambientes– es interesante. La concepción de Lombardero hace un uso inteligente de estas posibilidades.


Puesta innovadora, al tiempo que medida. Tiene la virtud de no creerse por encima del espíritu de la historia, algo que en ocasiones sucede tanto en novedosas visitas al repertorio histórico, así como en obras de otros géneros, por ejemplo: en el teatro.




Sinopsis de Prensa:

Wolfgang Amadeus Mozart: "Don Giovanni" (Praga, 1787)

El mito tragicómico del dissoluto punito, tan misteriosamente autobiográfico de sus autores Mozart y Da Ponte, a cargo esta vez de un elenco joven pero experimentado bajo la dirección de un régisseur que nunca deja de sorprendernos. Con la dirección musical en manos de quien ya nos ha demostrado con creces su afinidad con Mozart.

Siempre orientado a tomar la iniciativa en puestas en escena de obras clásicas, la visión de Marcelo Lombardero cobra vida gracias a la colaboración de la firma Multiled y de la tecnología de sus productos LED, sin los cuales el original concepto de Lombardero no habría sido realizable y a quienes BAL expresa su agradecimiento. Completan el equipo escénico Diego Siliano en escenografía, Luciana Gutman en vestuario y Horacio Efrón en iluminación.  

​Una puesta en escena renovadora y contemporánea en la que el uso de la tecnología está al servicio del concepto sobre lo efímero de los vínculos.​

Ficha técnico-artística:  
 
Don Giovanni, ópera en 2 actos
Música: Wolfgang Amadeus Mozart
Libreto: Lorenzo Da Ponte
Dirección musical: Pedro Pablo Prudencio
Dirección escénica: Marcelo Lombardero
Escenografía: Diego Siliano
Vestuario: Luciana Gutman
Iluminación: Horacio Efron
Coreografía: Ignacio González Cano
Dirección del coro: Juan Casabellas

Cantantes:

Nahuel Di Pierro (Don Giovanni)
Iván García (Leporello)
Oriana Favaro (Doña Ana)
María Victoria Gaeta (Doña Elvira)
Cecilia Pastawaski (Zerlina)
Santiago Bürgi (Don Octavio)
Hernán Iturralde (Comendador)
Mariano Fernández Bustinza (Masetto)

Producción: Buenos Aires Lírica
Teatro: Avenida.







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