lunes, 27 de octubre de 2014

El escape, un policial porteño

Una obra de 
Gustavo Moscona



Escribe:
Alejandro Miroli


La sátira, género teatral clásico, es un género destinado a la crítica de costumbres y por efecto a su corrección: –como define el Diccionario de la RAE 1. f. Composición poética u otro escrito cuyo objeto es censurar acremente o poner en ridículo a alguien o algo.”.




El afán de censura de costumbres y maneras consideradas vicios cívicos, hizo de este género un género de gran desarrollo en el ámbito romano -–según lo aseguraba Quintiliano, quien decía La sátira que es toda nuestra (Intuiciones oratorias,  X, 1,93)-.



El satirista provocaba la risa y la adhesión del espectador, que reconocía esos vicios y que veía en su exposición dramática su carácter reprochable, entre los que se encontraba el uso de la ventaja que se pudiera obtener –aquello que en castellano usual de nuestra tierra llamamos “ventajero”–.


El escape es –en ese sentido– una sátira, una exposición de ventajeros: vecinos, funcionarios policiales, políticos y periodistas.  

La anécdota es simple: una pareja de amantes, de edades y orígenes diferentes, mueren por un escape de gas en el departamento que habitan, y ello desata una serie de intervenciones –portero, vecina, policía, médico forense, madre de la chica, ex mujer del hombre, periodista–.  Y esas intervenciones, lejos de preservar lo que habría sucedido, lejos de permitir que todos y cada uno comprendan y puedan procesar la tragedia de la muerte, produce una transmutación: lo que comienza como accidente termina como espectáculo al servicio de los intereses de cada uno de aquellos que intervienen.


Así esta transmutación expone las miserias, las ventajas tomadas por las fuerzas policiales, los políticos y los periodistas, en un proceso donde todo se negocia –el amor de una madre por su hija, el compromiso con la verdad de la periodista, la preservación de la escena del accidente de las fuerzas de seguridad–.




Escrita y dirigida por Gustavo Moscona –autor de numerosas obras, que giran en torno a un costumbrismo renovado que transpone dramáticamente situaciones de la vida cotidiana, de seres humanos sin tintes heroicos–, esta obra presenta tres cuadros en los que los personajes –trece en total– asumen diferentes compromisos.


En la primera parte, la más densa y tierna, una historia de amor entre seres diferentes –un notable acierto del director la elección de actores normales con cuerpos normales y no a cuerpos estilizados como la producción teledramática acostumbra– da intensidad al vínculo que observamos, lo hace genuino.



El segundo cuadro tiene la forma de un grotesco, un encuentro disfrazado, en el cual la frustración y el vacío se entremezclan entre habitantes del consorcio. El tercero con la intervención policial y los familiares de ambos que concurren, y en el que cada uno de los personajes saca ventaja, la máxima, a cualquier precio.



El elemento satírico se desata en el último cuadro, el más largo y con mayor interacción, donde se involucran policía, políticos y medios de comunicación. Sin embargo en algún sentido es el más tópico, ya que aparecen lugares comunes: la policía corrupta y al servicio de los poderosos, los políticos aprovechando cualquier oportunidad, incluyendo las más terribles, los periodistas cambiando de opinión, según sean los beneficios que le acarree la situación.




Y en ese sentido, el elemento satírico se desdibuja un poco: si apelamos a lugares comunes, ya compartidos por el espectador, la sátira se puede tornar comedia, entonces prima el efecto cómico, Esto se observa en el último cuadro.

La belleza simple del primer cuadro desborda y toma toda la obra. Y con el empleo del video en el teatro, este cuadro retorna y cierra la historia, mostrando la falsedad de todas las intervenciones y la manipulación desatada por los intereses que cada uno tenía, mostrando, por añadidura, la presencia de una historia de amor.





Sinopsis de Prensa:

La Profecía se cumple


En un departamento de Palermo, muere un hombre de unos 45 años y una joven de 20 años aproximadamente, a causa de una pérdida de gas. A partir de este hecho, los personajes de esta obra entremezclan su vida cotidiana dejando expuesto cada uno de ellos sus roles, sentimientos, estados de ánimos e intereses. Algo tan simple y complejo como la muerte de esta pareja comienza a reinterpretarse desde el sentido común, la política y los medios. La falta de límites para llevarlo a cabo hace que el humor florezca en los lugares más insospechados.


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